Por otro lado, se encuentra también la de la tarifa eléctrica, es decir, se ha aprovechado esta ley para introducir una enmienda que afectará a las tarifas energéticas. El texto recoge que las compañías eléctricas tendrán la obligación de ofrecer a los consumidores vulnerables una tarifa fija sin que les afecte en tarifas posteriores. Se trata de una modificación para adecuarla al nuevo sistema de cálculo de las tarifas eléctricas, que entrará en vigor a partir de abril, aunque será efectivo en los recibos de mayo, sustituyéndose las subastas trimestrales.
En resumen, se trata de una modificación que trata de proporcionar una mayor seguridad jurídica a los consumidores y usuarios, si bien ha incluido algunos aspectos que quizá no estén demasiado relacionados con lo que en la misma disposición se regula, pero que conectan entre sí por tener de factor común a los consumidores y usuarios (cigarrillo electrónico, tarifas eléctricas, contratos a distancia, etc.). Con su aprobación definitiva, prevista para antes de finalizar el mes de abril, se daría paso a una legislación acorde con la actualidad europea, ya que se ha realizado una transposición muy ajustada a la Directiva (con la incorporación literal de algunos artículos) y en la que prima el derecho del consumidor frente al interés del empresario.